17.11.06
8.7.06
Sólo cuando estamos sentados a la mesa...
Sólo cuando estamos sentados a la mesa, todos juntos, compartiendo nuestras vidas. Papá se ve tranquilo y nosotros también.
23.6.06
22.6.06

Con Carola estamos hablando de lo que nos gusta en los hombres. Ella me dice que hay que estar siempre atenta, aunque no lo demuestre, y que a veces nos quedamos mirando las puertas que tenemos cerradas y no vemos aquellas que están abiertas. Yo le conté que me parece que voy a tener que remarla con un tren que dejé pasar. Juan me dijo que no era apresurado, que me concentrara en mi felicidad. Urs me dijo que de a poco fuera conquistando. ¿Y si me pasa lo mismo que ya pasó? Juan me dijo que pensara en mí y en el ahora, que no planee nada. Las relaciones con el sexo opuesto son muy complicadas. Creo que en el fondo nadie sabe lo que quiere del otro, porque tampoco sabemos lo que queremos de nosotros mismos para nosotros mismos.
20.6.06
Cuestiones
Yo siempre viví para comer, y no comí para vivir. En mis épocas de mayor presión mi mente funcionaba de la siguiente manera:
Desayuno: nunca lo hago temprano antes de salir, si no a media mañana, un café, 3 medialunas, etc. Y mis pensamientos efectuaban la siguiente pregunta: ¿qué voy a almorzar?
Almuerzo: lo que fuera que pensé en el desayuno. Pregunta: ¿qué voy a merendar?
Merienda: algo basura. ¿Qué voy a cenar?
Y así, mi día era pensar en comida. La comida me hacía feliz, comer bien a lo gorda me satisfacía plenamente. Un chocolate en invierno cuando las cosas no iban bien, una coca cola bien fría en días de humedad o de sueño, en fin. Así fui engordando, y lo más grave de engordar es cuando no te entra tu propia ropa –esa que te encanta y que te hace sentir seguro/a y alegre y cuando, si uno tiene el poder adquisitivo de renovar el guardarropa, no entra la de los negocios. Muy grave y frustrante.
El día en que no me entraba nada de nada y casi salgo llorando de un local me dije: es tiempo de un cambio cerebral.
Claro, cuando uno trabaja come basura generalmente. No hay nada en el quiosco que sea sano o variado. El yogur y las barritas de cereal me asquearon. No sé si fue el cambio de trabajo, menos horas y más relajado o qué, que me hizo cambiar la mentalidad.
Un factor muy importante es el gimnasio. Al principio cuesta, pero uno libera tanta energía que mucha de esa presión que nos hace comer, se va. Creo que desde que empecé a ir al gimnasio no vivo en función de la comida. Como cuando tengo hambre, como lo necesario, dejé la coca y estoy más liviana, eso es muy cierto. Sé que es muy físico lo que estoy diciendo, es decir, muy preocupado en lo de afuera. Pero también implica un cambio de vida. Yo siempre dije que como lo que quiero porque la vida es corta y la comida rica asi que hay que comer. Peor cuando la mente se calma sólo si comemos como lechones ya es grave. Hay que cambiar la mente, comer sano, liberar endorfinas y leer mucho.
Más abajo, un grande.
19.6.06
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