1.4.08

Times are changing....

Dos segundos antes de que me apareciera esta hoja en blanco me acorde de lo que tenia pensado escribir. La distancia a veces duele gente. Ayer vi a mis viejos por cámara y la verdad me entristeció verlos un ano más viejos. Le comente a B que quería estar cerca, quería estar cerca de todos los que algún día no van a estar.
No puedo explicarles lo feliz que estoy de haber encontrado, finalmente, a B. Es amor, y el amor es algo inefable, pero se decir que es amor. Ustedes saben cuánto sufrí mis soledades y mis ansias de amar y ser amada. Acá estoy, en la punta de una Montana que va se va a derrumbar. Por que se que es amor? Al menos de mi parte, ayer viví algo que lo ejemplifico. En la mañana, camino al trabajo, el embrague del auto nos empezó a fallar y cada vez que parábamos en un semáforo B no podía poner los cambios en lugar y nos quedábamos parados varios segundos hasta que finalmente andaba. No llegamos a mi trabajo si no que tuvimos que parar donde vicie el por miedo a que el auto se parara en el medio de la avenida. Me tome dos colectivos para llegar al laburo y B dijo que iría a la casa de los viejos a dejar el auto. La casa de los viejos esta como a hora y media. Me recorrió un escalofrió el cuerpo de solo pensar que algo le pudiera pasar en la autopista, y yo sin el. Me dije, no, no quiero que vaya solo. Le dije que me esperara, que yo salía del trabajo y me iba con el. A la noche los dos nos subimos al pequeño descapotable y vivimos uno de los viajes mas estresantes. B se altero bastante cuando, una vez en la autopista el tráfico se empezó a condensar, lo que significaría que iba a tener que pisar los frenos seguido y arriesgarse a que el auto no volviera a arrancar. Cada vez que nos acercábamos al auto de adelante B me rogaba –no se que- me decía “Babe, I can’t” y yo no sabia que hacer. Me puse a orar. Oramos antes de salir, para que los Ángeles nos ampararan. Pero yo me puse a hablarle a Dios con toda mis fuerzas: “Dios, cuidanos, y si algo nos pasa, llevanos a los dos. Dios, no me dejes acá sola, si lo llevas a el llevame a mi o viceversa. Dios, despeja el trafico ahora, por favor” No dure cinco minutos hablando con Dios que el trafico se empezó a despejar y llegamos a Laguna sanos y salvos. Ya no soy yo sola, ahora B forma parte de mí. Ya no quiero vivir en este mundo sin el, y el me expresa lo mismo. De hecho, creo que de su parte es peor.
Para todos los que se preguntan: estoy feliz. Ayer derrame unas lágrimas en mi última noche en mi depot de Hollywood. Lo culpe a B de sacarme del lugar que construí y que desee todo este ano. También lo culpe de sacarse del lado de mi amiga Rebecca –porque esta vez ella no me va a seguir, consiguió un trabajo en otro lugar-. Lo culpe por algunas potencialidades también, pero la verdad es que estoy muy feliz. Haciendo un balance de este ano y tres meses que pasaron desde que me fui de Baires me doy cuenta de que si bien fue variado anhelo un poco de estabilidad.
Viví con tres familias diferentes, en seis casas diferentes. Tuve diez roommates diferentes, cinco trabajos, viví en cinco lugares: L.A, Temple City, Riverside, el Valley y Hollywood. Pase de salir por Pasadena a salir por Hollywood. Ahora me voy a Westwood, como ya conté, un barrio donde se encuentra UCLA, al lado de Beverly Hills y Bel Air. A vivir con tres muchachas diferentes. El séptimo lugar, la sexta locución.
Ayer le dije a B que odiaba los cambios y que muchas veces era muy difícil salir de aquello que era conocido para mi, porque tanto espere tener mi depot y ahora que lo tengo me mudo con tres chicas que no conozco. Hoy le doy la bienvenida a los cambios, porque espero que sean para bien y porque, a pesar de todo, van a pasar quiera o no. Hoy le allegro de conocer tanta gente y tantos lugares. Me allegro que estar mas cerca de mi amor, en un barrio mas seguro y lleno de gente joven y fresca, cerca de Starbucks, cerca de Chili’s.
Ayer caminaba por el Hollywood Blvd y había una alfombra roja debido al estreno de la nueva peli de George Clooney. Cortaron la vereda por lo cual tuve que cruzar adonde estaba toda la gente gritando y esperando ver famosos. Llego al otro lado para encontrarme al mismísimo George Clooney saludando a los fans. Westwood también tiene premieres con alfombras rojas, así que no voy a extrañar ver famosos en la calle. Oh, la foto es el evento en si.


Cambio yo y cambiamos todos. Cambia el aire, y cambia mi peso. Cambian mis viejos. Cambian mis chuchis.
Hoy tengo una entrevista con los dueños del Nuevo depot para ver si lo puedo alquilar el resto del ano, oren, crucen los dedos rueguen.

Que cosas están cambiando en sus vidas?

1 comentario:

Sweet carolain dijo...

Bueno Lula todos tenemos un DIOS aparte que nos sirve de sostén, y nos da fuerza para seguir. Para algunos esta en el cielo para otros en la Biblioteca. Lindo relato, y que bueno que no estés sola. La soledad es la peor de nuestras compañeras, simplemente, porque aún estando solos nos sentimos mal acompañados. Saludos desde Cordoba.

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