Hoy feriado tomé la receta de Valerie e hice estoy muffins riquísimos de frutillas y queso filadelfia!
¿Vos qué estás haciendo este Lunes?
Se dice que todo escritor pasa por momentos en donde la musa no llega, la inspiración los abandona y se quedan helados delante de la hoja en blanco. Yo no venía escribiendo por cuatro años. Para ser más exacta, dejé de escribir cuando llegué a Estados Unidos. ¿Por qué? No sé decir, pero puedo intentar explicar: quizá fue la distancia, la soledad, la falta de libertad (auto)... Despegarme de Buenos Aires para mí fue como abandonar la inspiración por decisión propia. Mi Buenos Aires querido, aunque odiado a la vez, me traía siempre un sabor diferente, un sabor qu
e hasta ahora no he encontrado en California. No quiero decir que estoy infeliz ni nada de eso, simplemente que cuando se trata de escribir, todavía mi mente y corazón se inclinan a Argentina.
No escribí por cuatro años. Hice alguna que otra poesía de amor, pero no estaba escribiendo nada de ficción. Hasta hace unas semanas. De pronto algunas ideas se amontonaron en mi mente y me dije: tengo que dejar la vagancia y sentarme a escribir. No importa que la historia sea mala, cursi o mal escrita, voy a escribir. Empecé a moldear una historia que ocurrió en Los Angeles. Cuando yo vivía en Hollywood trabajaba con gente hostil, pero conseguí un segundo trabajo part time en un restaurante argentino y ahí conocí a Luis, el dueño, David, un español, Lola, una venezolana (que viajó a Argentina por mi casamiento) y a Marco, un mexicano de rastas. Ellos fuer
on un oasis en el desierto, en medio de la tormenta de arena y soledad en la que me encontraba (esto fue antes de encontrar a quien es hoy mi marido).
Mi miedo era no poder hacer diálogos creativos, pero cuanto más escribí, más fluyeron las cosas. La novelita está casi terminada, y estoy feliz de poder compartir este progreso. La solución era seguir y seguir escribiendo. Ahora empecé con una serie de aventuras para adolescentes y me siento bien con las ideas que surgen. No quiero alardear que soy escritora ni nada, simplemente hago caso a un impulso que me ordena escribir. Si es bueno o no, quizá alguien lo sepa decir algún algún día.
Como dijo Rilke en boca de Sister Mary Clarence: "If you wanna be somebody, if you wanna go somewhere, you better wake up and pay attention"
Como todavía no tengo trabajo, mis días son poco activos. Uno, porque como dije no tengo auto para ir de acá para allá como me gustaría y dos, los colectivos son muy malos, pasan a diferentes horas con paradas en la loma del quinoto, en fin, también me da vagancia tomar dos colectivos por una hora para llegar a un lugar al cual tomaría 15 minutos en auto.
Todas las mañanas me levanto y le hago el desayuno a mi esposo, quien trabaja como diez horas por día. Cuando se va, o vuelvo a la cama o me voy a correr a la playa.
Me encanta ir a la playa! Y voy a aprovecharlo mientras viva acá porque después, quizá en un mes, nos mudemos a la ciudad de Irvine, que es muy linda pero mas “city like” no es ciudad playera.
Voy a la playa a veces a las 11 de la matina y me sorprende ver a mucha gente o surfeando o caminando o corriendo. Es increíble esta vida de Orange County, yo me pregunto, que hace este hombre de cuarenta caminando a las 10 am? O estos veinteañeros surfeando a esta hora? Nadie trabaja en Orange county??
Es un paisaje hermoso ver las holas gigantes romper y personas que surfean a conquistarlas.
Les prometo una foto de los surfers.
El resto del día lo paso con mi suegra haciendo compras, o miro tele (ya se, matenme, pero estoy adicta). Tengo un cd con 1000 libros para leer y no logro la motivación! Ya va a llegar, ya va a llegar!
Y partimos al día siguiente hacia Hawaii, no sin antes almorzar con mi amiga Lola, quien se vino all the way from Venezuela exclusivamente por mi casamiento:



Ayer comí una porción de una red Velvet con chispas de chocolate. Y hoy vamos a cenar con mis roomates, Dios mío.