Los dejo con fotos de mi habitación sacadas de mi celu:








Update: Brandon y yo decidimos darle otra chance a la relación y las cosas parecen ir muy bien. Pero igual vemos pelis juntos! :)





















No es fácil vivir en otro país. Uno se piensa que puede llegar con la sonrisa y la alegría amigosa de los porteños pero a nadie le importa un carajo si nos tocamos cuando hablamos, si gritamos, si nos damos besos, si hablamos de cosas profundas ni bien nos conocemos. Cuando estás en otro país los lugareños sólo interpretan dentro de la perspectiva y las costumbres que se le han inculcado. Así que si por ejemplo hacer fuck you con el dedo está bien en Argentina y mal en EEUU, no podemos ir haciendo fuck you a todos y esperar que la gente se ponga a pensar "ah, ese debe ser un extranjero que no sabe que...", no! La gente se ofende y punto.
Ampliemos aplicándolo a mi experiencia. Vengo yo, que de por sí no soy muy normal: yo siempre me abrí a la gente, siempre desaté temas polémicos de conversación, siempre me sentí en confianza y siempre pedí sin temores. Por lo tanto, vengo a EEUU con la ilusión de generar un cambio en la frialdad de algunos yankees. A veces las cosas no salen. Por que? Porque acá la gente es así y no se puede cambiar de la noche a la mañana. Así que si yo me pongo a hablar con un extraño en el ascensor y me mira con cara de orto, es porque el tipo o tipa se siente invadido en su privacidad y el silencio que espera tener por que esta SOLO. No va a ponerse a expandir su mente pensando: "Oh comou eshta mina chiene acentou, segurou que esh porque esh Aryentina y en Aryentina la hente habla en el ascensour".
Por más que me duela tengo que adaptarme. Esta reflexión surge debido a que mi novio me viene planteando hace rato que no se ve bien que una chica con novio hable a los gritos y carcajadas y saltando de emoción con otros flacos. Me pide que baje un cambio y yo me mato explicándole que en Argentina las cosas son así. Que todos somos amigos de todos (?) y que nadie piensa que le estoy tirando onda porque me quedo hablando media hora -mi novio al lado mió- (es verdad esto??? o soy re inocentona).
El me dice que soy muy naif, que si un flaco me viene a hablar en una fiesta es porque tiene un solo objetivo. No me dice que no le hable si no que no flirtee, ergo, histeriquee. Mi amiga Rebecca me dijo que yo naturalmente flirteo por lo que me llevo a entender que los yankees ven mis maneras de ser como flirteo, ergo, hay que bajar un cambio. Si, amo como nos movemos los argentinos y me cuesta mucho tener que ser menos cargosa, pero la verdad, es que los yankees pueden ser bastante "educados" y "políticos" en las relaciones.
Hice mi research por que me cansé de defenderme y una de las cosas que encontré es que no es bueno sacar temas como el aborto, gays, religión, política con alguien que ni bien conocés, si no que es mejor conocer las posturas de esa persona con respecto a esos temas para así no sacarlos, ni dar una opinión distinta y ofenderlos (what?). Si gente, acá no son tan "abiertos" como dicen que son ni como nosotros que podemos tener debates apasionadísimos sin enojarnos. Acá posiblemente si decís que estás en contra del aborto delante de alguien que está a favor, dicha persona se puede ofender. De todas maneras hay un “double Standard”, porque se ofenden cuando demostrás una postura conservadora, si decís que estás a favor del aborto, el que está en contra no se puede ofender porque si no es retrógrado. O sea si estás en contra de los que se cree “cool” sos un loser. Se entiende? Ya sé, para mi no tiene sentido, eso del "free speech" se lo meten en el tujes!
Pero en fin, no quiero criticar demasiado porque primero que los argentinos estamos lejísimos de ser perfectos -aunque lindos- y porque además, los yankees al fin y al cabo no tienen la culpa, la cultura no se hace de a pocos ni es algo que empieza en un determinado momento así que trato de abrir mi mente y aprender.

Viajar en este colectivo...
Algunos colectivos fueron hechos para probar la paciencia de algunos individuos. Así que si en algún momento pediste paciencia, estate seguro de que en tarde o temprano tu vida va a depender de un viaje en el colectivo 80.
Si, yo tuve que esperarlo muchos días de mi vida en la en la Avenida Beiró y Allende. De pensarlo ya me agarran escalofríos.
El 80 es el peor castigo que le puede pasar a uno que no tiene auto. Y yo creo que los conductores son enviados por el mismísimo ex Lucifer.
A la mañana pasan de largo sin un rasgo de culpabilidad por dejarte careta parado mientras todo tu cuerpo se convulsiona a causa de la humedad traspasando los tejidos textiles de tu ropa. Cuando sí paran, se pueden dar situaciones como ésta:
Lunática viaja parada casi pegada al conductor mientras intenta sujetarse de algo o de alguien para no caerse –la gente ya estaba de bastante malhumor-. Al lado de ella viaja un trabajador con su respectivo bolso de trabajo. El pasillo se encuentra atascado de gente sin la mínima intención de moverse, cuando dicho trabajador vislumbra que su parada se acerca. Mira hacia la dirección donde se encuentra la puerta trasera y las caras de la gente transpirando irritación lo llevan a tomar la decisión de hacer dos pasos y pedirle al chofer “parada por favor” para salir por la puerta delantera.
Nadie se espera que el chofer de niegue cuando es mas que obvio que el camino hacia la puerta trasera haría que el pobre hombre se pasara por diez cuadras.
El hombre le pide una vez más, bolso en mano:
-Por favor chofer, no llego a la puerta de atrás.
-No puedo abrir la puerta, porque el colectivo está lleno y si abro la puerta se meten todos los de afuera y bla.
-Pero dale flaco, mira acá me tengo que bajar, dale flaco!
-No, tenés que bajar por la puerta de atrás.
-Abríme o te rompo la cara!
Todos: (?)
-Hace lo que quieras pero te bajás por atrás.
-Abrí o te rompo a piñas el micro.
-Ábrale chofer! Déjelo bajar!
La discusión se puso caliente y el hombre empezó a patear cosas alrededor, pero el chofer no cedía. Las cosas se ponían feas, especialmente para los pasajeros quienes temían que la cosa se violentara y chofer perdiera el control del vehiculo, poniendo en peligro a todos!
Finalmente, diez paradas después, el hombre no le había pegado al chofer pero estaba con una bronca olorosa, el chofer abrió la puerta y el hombre se bajó. Gracias a que el colectivo tuvo que parar por el semáforo, el hombre tomó el tiempo para agarrar una piedra grande y lanzarla a la ventana frontal del colectivo. El vidrio se cristalizó pero el chofer no pareció inmutarse. Acto seguido el hombre tomó otra piedra y la lanzo a la ventana ubicada al costado, en el perfil del chofer, los vidrios volaron para adentro del colectivo y por encima de la cabeza de Lunática, quien finalmente grito:
-Chofer tonto! NO te das cuenta que por tu testadurez casi se me estallan los ojos.
Y si, uno más de los peligros de vivir en la Tierra
Foto del colectivo por el

Soy muy quisquillosa con el café. No me gusta cualquiera, y tampoco de cualquier manera. Si lo hago yo, compro el de Starbucks. No sé por qué pero debe ser ese olor y esa frescura que me marea por las mañanas. Había comprado alguna vez la marca Folgers pero le sentí un gusto muy mecánico, mezcla de óxido y metal.
Por las mañanas hago mi café –me iría a Starbucks pero tengo que cortar el presupuesto-, aunque hay algo que pasa a veces y es que el brebaje no me funciona. No me sale perfecto
Lo peor que me puede pasar en el ámbito cafeístico es cuando preparo el termo para llevarlo al trabajo y tomar algo ahí: odio el café asentado. El café se toma ni bien hecho – esta es re nota para Horacio jeje-. Por lo tanto tengo que tener una cafetera portátil o built in, como esos paraguas que se usan de sombrero. O alguien que me cuente historias graciosas mientras corro en el gimnasio –anote Horacio, dije gimnasio- porque me re aburro.
Pero el café, esa palabra… lo tengo al lado mío y casi ni no lo puedo ver de lo añejo que está.
Foto de mis primeros días en USA en el Starbucks que se encuentra adentro de Borders en el Shopping llamado The Grove.


ción. No sólo estos shows tienen ideas originales e increiblemente desarroladas sino que sus personajes son plasmados exquisitamente. Esto prueba que no porque es televisión es basura. Lost y Heroes podrían ser novelas -tanto como un "Harry Potter", "El señor
de los anillos" o hasta "1984" o "Un mundo feliz". Considero que son piezas de arte y reitero: ambas historias se desarrolan con un conflicto que aborda desde lo moral y filosófico a lo político y sus carácteres presentan personalidades diversas, bien definidas que se cuestionan y cambian según los acontecimientos.

Algunos se preguntarán por que les mando este mail, y es porque considero que se van a emocionar al menos un poquito, no tanto como lo que me emocioné yo, al enterarme que Ray Bradbury era uno de los panelistas que exponían en el “Festival of Books” en UCLA, donde estudia mi novio. Debo confesar, que lo sospeché pero salté de alegría al confirmarlo.
Long story short, el autor de mi querido “El vino del Estío” –y, como deben saber “Crónicas Marcianas” y “Fahrenheit 451”- se presentó en silla de ruedas, y mientras el aplauso se esfumaba dijo: “Todo es amor en esta vida. Ama lo que eres, ama lo que haces”. Habló de su infancia, habló del hombre lleno de tatuajes que lo terminaría inspirando en “El hombre ilustrado”, habló de aquel hombre eléctrico que le dijo que iba a vivir por siempre, y el cual lo inspiró a empezar a escribir con sólo doce años. Habló de su esposa y de cómo se hizo conocido.
Sus pasiones fueron el cine y la biblioteca, y nos dijo: “Quiero que se metan en la biblioteca, dejen de lo que dice la Universidad, lo que dicen los profesores. Si ellos no creen en su futuro tanto como ustedes creen, entonces the hell with them, váyanse a la biblioteca y enciérrense ahí”
Su discurso fue inspiracional: “Hoy cuando vayan a su casa, miren al techo y piensen si aman lo que están haciendo todos los días. Decídanse a hacer lo que aman, no por la plata, no por la fama, si no por ustedes. Porque todo en esta vida es amor y tienen que hacer lo que aman.”
Los dejo con dos fotos medio borrosas sacadas desde mi celular. Y los invito, si es que no lo han hecho aún, a leerlo. “El vino del Estío” no es ciencia ficción, pero es un libro adorable. Y después ustedes sabrán como seguir.